Una investigación revela que los perros no solo juegan: también gastan bromas, provocan y disfrutan cuando su dueño se ríe
La Voz Canina | Redacción
Durante décadas hemos dicho en broma que nuestro perro “tiene más gracia que muchas personas”. Que “se cachondea” cuando le regañamos o que “lo hace para que nos riamos”.
Pero lo que antes parecía una simple interpretación antropomórfica hoy empieza a tener base científica real: los perros sí pueden tener sentido del humor.
Un conjunto de estudios publicados en centros de etología de Estados Unidos, Alemania y Austria apunta a una idea que está revolucionando la forma en que entendemos la mente canina: los perros hacen comportamientos conscientemente destinados a provocar una reacción divertida en sus humanos.
Y no solo eso. También pueden reírse a su manera.
El “juego de la broma”: la conducta que ha sorprendido a los expertos
Los investigadores han identificado un patrón repetido en miles de grabaciones domésticas: perros que se esconden detrás de una puerta y asoman la cabeza como si estuvieran jugando al escondite; perros que “fingen” entregar un juguete y lo retiran en el último segundo; perros que se tiran al suelo para que les hagamos caso… y después miran de reojo para ver si nos reímos.
Según la etóloga austriaca Friederike Range:
“Los perros muestran conductas que no tienen otro propósito más que generar una respuesta emocional positiva en su dueño.
Es decir: provocan la risa.”
Es un comportamiento observado especialmente en razas muy sociales como el Labrador, Golden Retriever, Caniche, Border Collie y la mayoría de perros mestizos con alto vínculo humano.
¿Los perros se ríen? La respuesta es sorprendente
Los expertos aseguran que sí, pero no como nosotros.
La risa canina no es vocal, sino respiratoria: una serie de jadeos cortos, suaves y repetidos que aparecen cuando están disfrutando mucho de un juego social.
Este “jadeo-laughter” fue identificado por primera vez por la investigadora Patricia Simonet, quien descubrió que ese sonido reduce el estrés de otros perros y aumenta su predisposición al juego.
Muchos adiestradores lo describen así:
- Es un jadeo suave.
- Con la boca relajada.
- Y con un brillo especial en los ojos.
Cuando un perro hace ese sonido, está “riendo” de forma química y emocional.
Las bromas más comunes… según miles de familias
Aunque cada perro es un mundo, existen varios comportamientos repetidos en hogares de todo el mundo:
– Hacer como que se van… pero mirar por encima del hombro para ver si les seguimos.
– Soltar un juguete y lanzarse a por él antes de que lo cojas tú.
– Correr con algo que saben que no deben coger… pero sin esconderse, sino mirándote para ver tu reacción.
– Sentarse en tu silla justo antes que tú, como diciendo “este sitio es mío hoy”.
– Meter la cabeza entre tus piernas “porque sí”, esperando que rías.
Estos comportamientos, según los expertos, no tienen función de supervivencia, ni social ni alimentaria.
Su función es divertirse contigo.
El vínculo emocional aumenta el humor del perro
Los investigadores coinciden en algo fundamental:
los perros con un vínculo estrecho con su familia desarrollan más conductas de humor.
Cuanto más te observe el perro, más entenderá qué te hace gracia.
Y cuanto más reímos nosotros, más repiten ellos el comportamiento.
Es un círculo emocional.
“Cuando un perro ve a su dueño reír, libera dopamina, la hormona del placer”, indica Range.
“Por eso intentan provocar esa reacción una y otra vez”.
¿Por qué esto es importante y no solo anecdótico?
Porque demuestra algo clave: el perro no solo convive, sino que intenta crear experiencias emocionales positivas para la familia.
Esto podría tener implicaciones en:
- Terapias asistidas.
- Educación infantil.
- Tratamientos de ansiedad.
- Programas de integración social.
Un perro que detecta que puede alegrar a una persona… lo hará cada día.
Conclusión: los perros no solo nos entienden… también quieren hacernos reír
Las investigaciones abren una nueva línea de entendimiento sobre la mente canina:
los perros no son observadores pasivos de nuestras emociones, sino participantes activos.
Y quizás, después de leer este artículo, cuando tu perro te robe una zapatilla, se tire en plan teatrero o se haga el tonto para que lo persigas…
no sea un “mal comportamiento”.
Sea humor.
El humor más puro, sincero y saludable que existe.
Autor: Óscar Gutiérrez de Toro Experto en Adiestramiento, Educación y Nutrición Canina



















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