Perro masticando un snack natural después de una sesión de entrenamiento bajo la supervisión de su cuidadora.
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El snack después del entrenamiento: un estudio descubre que masticar puede ayudar al perro a recordar.

Una investigación publicada en 2025 encontró que los perros que masticaron durante más tiempo después de una tarea de aprendizaje necesitaron menos sesiones para recuperar lo aprendido al día siguiente. El hallazgo abre una nueva posibilidad para los snacks naturales, aunque no todos ofrecen los mismos beneficios ni están libres de riesgos.

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Normalmente pensamos en los snacks como una recompensa. El perro se sienta, acude a la llamada o camina sin tirar y recibe inmediatamente un pequeño trozo de comida.

Sin embargo, una nueva investigación plantea una función diferente: ofrecer al perro un snack de masticación prolongada una vez terminado el entrenamiento podría ayudarle a recordar mejor lo aprendido.

No sería únicamente el alimento lo que produciría el efecto. La diferencia podría estar en la propia acción de masticar y en el estado fisiológico que aparece durante los minutos posteriores al aprendizaje.

El experimento con 31 perros

El estudio fue publicado en 2025 en la revista Applied Animal Behaviour Science y contó con 31 perros alojados en instalaciones especializadas.

Los animales aprendieron una tarea de discriminación en la que tenían que elegir correctamente entre dos objetos. Después del entrenamiento fueron distribuidos en dos grupos:

  • Dieciséis perros recibieron un snack masticable entero y duradero.
  • Quince recibieron exactamente el mismo producto, pero triturado para que pudieran consumirlo rápidamente.

Esta diferencia es importante. Ambos grupos recibieron el mismo alimento y prácticamente los mismos nutrientes. Lo que cambiaba era el tiempo dedicado a la actividad oral.

Los perros que recibieron el snack entero masticaron durante una media aproximada de 14,9 minutos. Los que lo recibieron triturado terminaron en alrededor de 1,8 minutos.

Al día siguiente, todos volvieron a realizar la tarea.

Los perros que masticaron necesitaron menos sesiones

Los perros que habían recibido el snack entero alcanzaron el criterio de aprendizaje en menos sesiones que los del grupo de consumo rápido.

Los investigadores también encontraron una asociación entre el tiempo dedicado a masticar y el rendimiento posterior: cuanto más duraba la actividad oral después del entrenamiento, menos sesiones necesitaba el perro al día siguiente.

Puede consultarse aquí el estudio completo sobre masticación y consolidación de la memoria.

El resultado no significa que un snack vuelva más inteligente al perro. Tampoco demuestra que cualquier producto produzca el mismo efecto. Sugiere algo bastante más concreto: masticar después del aprendizaje podría favorecer los procesos mediante los cuales una experiencia reciente se transforma en un recuerdo más estable.

Qué es la consolidación de la memoria

Aprender algo no significa que ese aprendizaje quede almacenado inmediatamente y para siempre.

Después de una sesión de entrenamiento comienza un periodo conocido como consolidación de la memoria. Durante este proceso, el cerebro estabiliza y reorganiza la información recién adquirida.

Lo que sucede en los minutos y horas posteriores puede influir en el recuerdo. Dormir, descansar, jugar o realizar ejercicio después de aprender ya había mostrado posibles efectos sobre la memoria de los perros en investigaciones anteriores.

La nueva investigación añade la masticación a esa lista.

Los autores examinaron también la frecuencia cardiaca y su variabilidad en una parte de los animales. Encontraron indicios compatibles con un estado fisiológico más relajado en los perros que habían masticado durante más tiempo, aunque estas mediciones se realizaron en una muestra reducida y deben interpretarse con prudencia.

Todavía no se conoce exactamente qué mecanismo explicaría el resultado. Podría estar relacionado con la regulación de la activación, con una menor interferencia durante el periodo posterior al aprendizaje o con cambios en el sistema nervioso autónomo.

Masticar también puede favorecer un estado emocional positivo

No es el único estudio que relaciona los snacks duraderos con el bienestar.

En una investigación anterior, 20 perros pasaron periodos de aislamiento de 20 minutos acompañados de cuatro tipos de enriquecimiento alimentario. Entre ellos había un snack de larga duración, un juguete relleno de comida y dispositivos que dispensaban alimento.

El snack masticable consiguió mantener a los perros ocupados durante más tiempo. También se registraron puntuaciones de menor activación durante los primeros minutos y valoraciones emocionales más positivas que con los otros dispositivos.

Los investigadores concluyeron que los snacks de larga duración merecían seguir estudiándose como herramientas de enriquecimiento durante periodos breves de aislamiento. El estudio sobre masticación y estado emocional fue publicado en 2023.

Esto no significa que un snack trate la ansiedad por separación. Un perro que experimenta pánico al quedarse solo puede no comer, abandonar el snack o utilizarlo únicamente hasta que comprende que su familia ha salido.

La masticación puede ser enriquecimiento, pero no sustituye un tratamiento individualizado cuando existe un verdadero trastorno de ansiedad.

¿Demuestran estos estudios que los snacks naturales son mejores?

No exactamente.

La investigación sobre la memoria comparó dos presentaciones del mismo snack. No enfrentó un producto natural con uno ultraprocesado. Por tanto, utilizar este trabajo para afirmar que todos los snacks naturales mejoran el aprendizaje sería una exageración.

Lo que sí demuestra es la importancia de la actividad que permite realizar el producto.

Un snack natural de un solo ingrediente puede ser una buena opción si consigue mantener una masticación segura y prolongada. También puede facilitar que la familia sepa qué proteína está ofreciendo, algo especialmente útil en perros con determinadas intolerancias.

Pero la palabra “natural” no informa por sí sola sobre las calorías, la dureza, la digestibilidad, la seguridad microbiológica o la calidad del fabricante.

El valor real de un snack depende de su composición, procedencia, procesamiento, tamaño y adecuación al perro que va a consumirlo.

Un snack también forma parte de la dieta

Uno de los errores más habituales consiste en contar el pienso o la comida principal, pero considerar los premios como si no aportaran energía.

Una revisión científica publicada en 2024 advirtió que algunos snacks de origen animal pueden contener una cantidad considerable de calorías. Según los datos analizados, una única pieza de pene de toro podría aportar aproximadamente el 9 % de las necesidades diarias de un perro de 23 kilos y cerca del 30 % de las de uno de 4,5 kilos.

La recomendación general es que los premios no superen aproximadamente el 10 % de la energía diaria. El resto debería proceder de una alimentación completa y equilibrada. La revisión científica sobre los snacks para perros también señala que pocas familias compensan los premios reduciendo la cantidad de la comida principal.

Un producto puede contener un único ingrediente y continuar siendo excesivamente calórico para un perro pequeño, sedentario o con tendencia al sobrepeso.

Natural tampoco significa indestructible

Otro error consiste en pensar que cuanto más duro sea el snack, más tiempo durará y mejor limpiará los dientes.

Los huesos, astas, pezuñas y otros materiales extremadamente duros pueden provocar fracturas dentales. La masticación puede ayudar a producir fricción sobre la superficie dental, pero un producto que no cede ante la mordida también puede hacer que sea el diente el que termine rompiéndose.

Los snacks tampoco sustituyen el cepillado dental. Los beneficios encontrados en estudios sobre salud oral corresponden a productos concretos y no pueden atribuirse automáticamente a cualquier oreja, tráquea, tendón o pieza deshidratada.

También existe riesgo de atragantamiento u obstrucción cuando el perro intenta tragar un fragmento demasiado grande. Por eso deben escogerse productos adaptados al tamaño, la edad, la fuerza mandibular y la forma de comer de cada animal.

La supervisión sigue siendo necesaria, especialmente cuando el snack comienza a quedarse pequeño.

Cómo reconocer un buen snack natural

Un snack natural adecuado debería permitir identificar claramente su composición y procedencia. También tendría que ofrecer información suficiente para valorar cuánto puede consumir el perro.

Antes de elegirlo conviene comprobar:

  • Que el ingrediente esté claramente identificado.
  • Que exista trazabilidad y un fabricante responsable.
  • Que el tamaño sea adecuado para el perro.
  • Que no sea tan duro como para poner en peligro sus dientes.
  • Que no pueda tragarse entero con facilidad.
  • Que su contenido calórico pueda integrarse en la dieta.
  • Que resulte compatible con sus alergias, enfermedades y estado corporal.

Los perros con pancreatitis, enfermedad renal, problemas dentales, obesidad o dietas veterinarias necesitan una selección especialmente cuidadosa. Lo natural no convierte un alimento en adecuado para todas las patologías.

Una posible aplicación después del entrenamiento

A partir del estudio de 2025 surge una idea práctica que tendrá que ser confirmada por nuevas investigaciones.

Después de una sesión corta y positiva de aprendizaje, se podría ofrecer al perro un snack seguro que le permita masticar tranquilamente durante varios minutos. El objetivo no sería seguir excitándolo, sino facilitar una transición hacia un periodo de calma.

Esto podría tener interés después de trabajar la llamada, el autocontrol, una discriminación olfativa o un ejercicio nuevo. Sin embargo, no sabemos todavía cuál es la duración ideal, qué tipos de snacks producen el efecto ni si los resultados se repetirán en perros familiares dentro de sus propias casas.

El estudio fue realizado con perros alojados en instalaciones y contó con participación de investigadores vinculados al centro de investigación y desarrollo de Royal Canin. Esta relación no invalida los resultados, pero es relevante y hace especialmente necesaria una replicación independiente.

La importancia del snack está en cómo se utiliza

Los snacks naturales pueden ofrecer mucho más que sabor. Pueden servir como reforzadores, proporcionar enriquecimiento, permitir la expresión de la masticación y quizá contribuir a consolidar determinados aprendizajes.

Pero no existe un snack universalmente bueno.

Un producto excelente para un perro puede ser demasiado duro, calórico, grande o graso para otro. La decisión no debería basarse únicamente en que el envase utilice la palabra “natural”.

La ciencia está comenzando a mostrar que la masticación puede tener efectos interesantes sobre el estado emocional y la memoria. Ahora el reto consiste en aprovechar esos beneficios sin olvidar la seguridad, las calorías y las necesidades individuales.

Porque el mejor snack no es necesariamente el más llamativo ni el que más tiempo dura. Es aquel que cumple una función concreta, resulta seguro para ese perro y se integra de forma responsable en su alimentación.

Óscar Gutiérrez de Toro escribiendo en su despacho como experto en comportamiento y bienestar canino

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