Cómo absorben realmente los perros los nutrientes de su comida
Dentro del intestino de un perro ocurre uno de los procesos biológicos más complejos y menos conocidos de la nutrición animal
Por: Óscar Gutiérrez de Toro / 14 de marzo de 2026 / La Voz Canina
Cuando un perro se acerca a su cuenco de comida, casi todo parece sencillo. Come, bebe agua y sigue con su vida. Para la mayoría de los tutores, el proceso termina ahí. Pero en realidad, en el interior del cuerpo del perro comienza uno de los procesos biológicos más sofisticados del mundo animal.
Lo que ocurre desde que un perro traga su comida hasta que esa energía se convierte en movimiento, inmunidad, músculo o bienestar es una historia fascinante. Una historia que ocurre en silencio, dentro de un sistema digestivo que funciona como un auténtico laboratorio bioquímico.
Y lo sorprendente es que muchas de las cosas más importantes que determinan la salud de un perro no dependen solo de lo que come… sino de cómo lo absorbe su organismo.
El viaje invisible de cada nutriente
La digestión en el perro comienza en el estómago, donde los alimentos se mezclan con jugos gástricos extremadamente ácidos. El pH del estómago canino puede situarse entre 1 y 2, un nivel de acidez capaz de descomponer proteínas complejas y destruir gran parte de los microorganismos presentes en los alimentos.
Este ambiente ácido prepara el alimento para la siguiente fase del proceso: el intestino delgado, donde se produce la mayor parte de la absorción de nutrientes.
El intestino delgado de un perro puede medir entre 2 y 5 metros, dependiendo del tamaño del animal. Su superficie está cubierta por millones de pequeñas estructuras llamadas vellosidades intestinales, que multiplican enormemente el área de absorción.
Cada una de esas vellosidades está formada por células especializadas capaces de transportar nutrientes hacia el torrente sanguíneo. Es ahí donde las proteínas se convierten en aminoácidos, las grasas en ácidos grasos y glicerol, y los carbohidratos en glucosa.
Pero lo que la ciencia ha descubierto en los últimos años es que este proceso no depende solo del intestino.
El papel clave de la microbiota intestinal
Durante mucho tiempo se pensó que el sistema digestivo simplemente descomponía alimentos y absorbía nutrientes. Hoy sabemos que dentro del intestino vive una comunidad gigantesca de m icroorganismos que desempeñan un papel fundamental en este proceso. Esa comunidad se conoce como microbiota intestinal.
Un estudio publicado en la revista científica Microbiome analizó el ecosistema bacteriano del intestino de los perros y encontró miles de millones de bacterias que participan en la digestión, la producción de vitaminas y la regulación del sistema inmunitario.
Estas bacterias ayudan a fermentar ciertos compuestos alimentarios que el propio organismo del perro no puede digerir por sí solo. En ese proceso se generan sustancias llamadas ácidos grasos de cadena corta, que sirven como fuente de energía para las células intestinales y contribuyen a mantener la salud del sistema digestivo.
En otras palabras, parte de la nutrición de un perro no depende solo de lo que come, sino también de las bacterias que viven dentro de su intestino.
La absorción no es igual para todos los perros
Otro descubrimiento interesante es que la capacidad de absorción de nutrientes puede variar enormemente entre individuos.
Investigaciones realizadas en nutrición veterinaria han demostrado que factores como la edad, la genética, el estrés o la composición de la microbiota intestinal pueden alterar significativamente la digestibilidad de los alimentos.
Un estudio sobre digestibilidad de nutrientes en perros publicado en el Journal of Animal Science demostró que la absorción de proteínas y grasas puede variar dependiendo de la composición del alimento y del estado del sistema digestivo del animal.
Esto explica por qué dos perros que comen exactamente el mismo alimento pueden obtener beneficios nutricionales diferentes.
El intestino también es un órgano inmunitario
Otra de las cosas menos conocidas es que el intestino no solo absorbe nutrientes. También desempeña un papel central en el sistema inmunitario.
De hecho, aproximadamente el 70 % del sistema inmunológico del cuerpo se encuentra asociado al tracto digestivo. Esto significa que la salud intestinal influye directamente en la capacidad del organismo para defenderse de infecciones y enfermedades.
Un trabajo publicado en Frontiers in Immunology analiza cómo la microbiota intestinal regula múltiples funciones del sistema inmunitario y cómo los cambios en ese ecosistema pueden afectar a la salud general del animal.
Esto ha llevado a muchos investigadores a considerar el intestino como una especie de centro de control metabólico e inmunológico.
El verdadero secreto de una buena nutrición
Todo esto nos lleva a una conclusión interesante. Cuando hablamos de la alimentación de un perro solemos centrarnos en ingredientes, porcentajes de proteínas o tipos de dietas. Pero en realidad hay una variable aún más importante: la capacidad del organismo para absorber y utilizar esos nutrientes.
Un alimento puede ser excelente sobre el papel, pero si el sistema digestivo no lo procesa correctamente, su valor nutricional real disminuye.
Por eso la ciencia moderna de la nutrición canina ya no se centra únicamente en lo que contiene un alimento, sino también en cómo interactúa con el sistema digestivo y la microbiota intestinal del animal.
En el interior del cuerpo de un perro ocurre un proceso increíblemente sofisticado que convierte cada comida en energía, salud y vida. Y todo empieza en un lugar que casi nunca vemos. Su intestino.
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