Entrevista a Rosario Peiró: El legado de Nevado y el alma de los animales

Mujer abrazando a su perro en casa, primer plano de cariño y vínculo humano-perro con expresión tierna.

El duelo por un perro: Sanar el vacío de un amor incondicional

Por: Óscar Gutiérrez de Toro / 17 de febrero 2026 / La Voz Canina.

Perder a un perro no es perder a «una mascota»; para muchos, es perder a un miembro fundamental de la familia y el ancla emocional de su día a día. A pesar de que la ciencia ya reconoce el apego seguro que desarrollamos con los animales, el duelo por la muerte de un perro sigue siendo, a menudo, un proceso desautorizado y malentendido por la sociedad. ¿Cómo se gestiona el vacío físico de quien nos enseñó el amor más puro? ¿Cómo transformamos el dolor desgarrador en un legado de vida?

En esta charla profunda y necesaria, el experto en comunicación canina Óscar Gutiérrez de Toro conversa con Rosario Peiró, psicóloga y presidenta de la AECYP Asociación Española de Comunicación y Psicología. A través de la historia de Nevado, el perro que cambió el destino de Rosario, exploramos la psicología de la pérdida, la importancia de validar nuestras emociones y el camino hacia una integración sana del duelo animal. Si alguna vez te han dicho que «solo era un perro», esta entrevista es el refugio y la validación que tu corazón necesita.

Hoy quiero pedirte que te detengas. Que respires. A menudo nos perdemos en el ruido de ‘hacer’ y de ‘planificar’, olvidando que la vida, la de verdad, es aquello que vibra en nosotros mientras compartimos el camino con otros seres. Porque, si lo piensas bien… ¿qué es nuestra existencia sino un intercambio sagrado de amor y de energía?.

A veces, el universo no nos habla a través de grandes tratados de filosofía ni de maestros en escenarios iluminados. A veces, la sabiduría más pura llega sin palabras; llega sobre cuatro patas, con una mirada honesta que te atraviesa el pecho y un silencio que, sencillamente, lo explica todo.

Hoy tenemos el inmenso privilegio de recibir a una mujer que comprendió que el verdadero éxito no está en los títulos, sino en la capacidad de transformar el dolor más desgarrador en un servicio de amor hacia los demás. Ella es psicóloga, docente y escritora , pero por encima de cualquier etiqueta, es un alma valiente que aceptó el desafío de escuchar el mensaje que la vida le envió a través de un ser de luz excepcional llamado Nevado.

Nuestra invitada nos abraza hoy para enseñarnos que el duelo no es un punto final, sino un proceso de introspección necesario para volver a nacer. Viene a recordarnos que el amor por un animal jamás es un amor ‘menor’; es, en realidad, una de las formas más puras y perfectas de apego seguro que podemos experimentar en esta tierra.

Viene a hablarnos de cómo sostener la vida cuando el vacío físico nos oprime el alma , de cómo honrar los legados que se quedan grabados en nuestro espíritu y de cómo, al final del viaje, lo único que realmente dará sentido a todo es cuánto amor fuimos capaces de entregar y de recibir.

Rosario Peiró, bienvenida a este espacio. Es, de corazón, un honor caminar un rato contigo.

Óscar: Rosario, qué alegría tenerte aquí. Sabes que para los que amamos a los animales, siempre hay un perro que marca un antes y un después. En mi caso fue Thor; él es el responsable de todo lo que hago hoy por ellos. Por eso me muero por preguntarte… ¿Cuál fue el tuyo y qué te enseñó que ningún humano pudo enseñarte?

Rosario Peiró: Nevado, sin duda alguna. Puedo decir que Nevado es el amor de mi vida porque me enseñó lo que es el amor incondicional y el apego seguro. Además, llegó en un momento de mi vida en el que yo no tenía claro el sentido de vivir, mi propósito. Él me lo dio; de hecho, su legado es hoy mi propósito de vida. Todo lo vivido durante casi 16 años juntos, él 17 años, ha sido una enseñanza de vida enorme e intensa. La época más feliz. Ha sido, además, el periodo de mi vida en el que más he crecido a todos los niveles. He atravesado momentos muy duros y los cambios más grandes de mi existencia se han dado durante ese tiempo, y él siempre ha estado a mi lado.

Mujer besando la cabeza de su perro pequeño mientras lo abraza al aire libre, escena de cariño y vínculo humano-perro con árboles de fondo.

Óscar: Qué fuerte lo que dices, Rosario. Se nota que esa conexión iba mucho más allá de lo físico.

Rosario Peiró: Aquí recuerdo la frase de una canción que ilustra mucho lo que siento por él “Yo quisiera que sepas que nunca quise así, que mi vida comienza cuando te conocí”. Recuerdo estar enferma durante un periodo en el que no podía moverme de la cama y él jamás se separaba de mí. Vivimos momentos maravillosos juntos y también otros muy duros, como su enfermedad cognitiva, especialmente en los últimos meses. Es lo más duro a lo que me he enfrentado nunca. Nevado es y será el amor de mi vida. Además, sé que su alma y su esencia siguen a mi lado: es mi guía y mi compañero de vida.

Óscar: Es increíble cómo se convierten en nuestro ancla. ¿Recuerdas algún momento en el que tu perro te ayudó a gestionar una emoción que tú misma no sabías cómo afrontar?

Rosario Peiró: Sí, claro. En situaciones de miedo, de incertidumbre y en momentos difíciles en los que me he sentido perdida. Su presencia, darle un abrazo o simplemente que estuviera a mi lado me proporcionaba una calma profunda. Pensar que, por muy malo que fuese ese momento o ese día, él estaba ahí, y que nuestro día a día era lo verdaderamente importante por encima de las preocupaciones. Compartir esos momentos de tiempo de calidad con él era mi alivio; me ayudaba a afrontar los problemas desde un lugar mucho más calmado. Nevado siempre me ha aportado paz, y eso es algo que no he sentido con ningún otro ser a ese nivel tan profundo. Además, en ese estado de calma junto a él, las soluciones a los problemas o conflictos llegaban antes. Y, por supuesto, el amor. Yo no sabía lo que era el amor en mayúsculas, real y puro, hasta conocerlo. Por todo ello, él me ha ayudado a gestionar momentos y emociones que a veces me resultaban muy difíciles de sostener. Estoy profundamente agradecida por toda esta enseñanza vital y tan profunda sobre el amor. Y Nevado es el responsable de esto.

Óscar: Hablando de emociones difíciles… tú eres experta en gestión emocional y sabes que hay un estigma enorme con este tema. ¿Por qué duele tanto perder a un perro? ¿Por qué ese duelo es tan distinto al duelo humano?

Rosario Peiró: Realmente no se trata de duelos distintos, porque el duelo es por un ser vivo. No habría que distinguir especies, sino tener en cuenta que duele por el vínculo y por todo ese amor tan grande que se ha compartido. El problema es que el duelo animal sigue siendo un duelo desautorizado, catalogado como “menor”. Durante muchos años, los perros han sido considerados legalmente como cosas, y eso deja una huella cultural muy profunda, algo que resulta lamentable. De ahí surgen frases como “solo es un perro”, “ya adoptarás a otro” o “¿todavía estás mal?”. Yo he sufrido esos comentarios que no ayudan, sino todo lo contrario, porque suponen una falta de respeto hacia la persona, hacia su proceso y hacia el vínculo con su ser querido. El duelo por la pérdida física de un perro, en mi caso, ha sido lo más duro que he vivido nunca.

Óscar: Es que para muchos, ellos son nuestra familia más cercana, ¿verdad?

Rosario Peiró: Y es algo totalmente natural, comprensible y que les ocurre a muchísimas personas. Muchas viven solas con sus perros; son su verdadera familia. Existe una historia común de amor, de vivencias, de experiencias compartidas. Ellos dan un amor incondicional, sin exigencias ni coacciones. Son años y momentos vividos que solo esos dos seres han compartido, y nadie, absolutamente nadie, debería juzgar el amor o el vínculo entre una persona y su animal. Por eso, respetar el duelo, los tiempos y el acompañamiento es fundamental. A veces, si no sabemos qué decir, es mejor estar en silencio, acompañando desde el estar, sin presionar para cerrar un proceso que en realidad no termina, sino que se integra.

Óscar: Me imagino que para ti también fue un proceso de aprendizaje personal muy solitario al principio.

Rosario Peiró: En mi caso, ha sido y sigue siendo un proceso muy duro, que además me dejó sorprendida. Mucha gente no lo entendió. Personas de confianza, a las que acompañé en momentos importantes de sus vidas, no estuvieron presentes cuando atravesé el mío. No lo vivo como una queja, sino como un aprendizaje: entender que hay personas a las que hay que dejar ir cuando no pueden acompañar este proceso, para abrir otras puertas y permitir que entren personas y experiencias más alineadas con ese sentir. Durante el duelo se abre un proceso enorme de desarrollo personal e introspección. Todo cambia, nada vuelve a ser igual y es necesario recolocar muchas cosas internamente y también a nivel relacional. Además, me encontré con la enorme dificultad de encontrar acompañamiento profesional adecuado durante mi duelo. Salvo un par de experiencias positivas, muchos profesionales no están preparados para sostener este tipo de pérdidas.

Como psicóloga, esto me sorprendió profundamente. Por ese motivo decidí especializarme en desarrollo personal y duelo animal: porque mi vivencia tan profunda con Nevado, mi propio duelo y todo lo que ha ocurrido desde entonces me fueron guiando hacia el acompañamiento de otras personas desde el respeto, el amor y la comprensión real de lo que están atravesando. He recorrido ese camino. Ha sido lo más duro que he vivido. Estaba completamente negada a la muerte de Nevado; no entendía a Rosario sin Nevado, ni a Nevado sin Rosario, hasta que llegó ese momento tan difícil. Por todo ello, es fundamental respetar el duelo animal, comprender que duele tanto como cualquier otro, acompañar desde la empatía y entender que es un proceso que cada persona necesita transitar e integrar a su propio ritmo.

Óscar: Qué necesario es normalizar esto. Me pregunto… ¿Cuál es la mayor emoción que compartimos con los perros y que casi nadie reconoce?

Rosario Peiró: El amor, sin ninguna duda. Yo lo he vivido con Nevado siempre y lo reconozco plenamente. Sé que a muchas personas les cuesta hablar o manifestar el amor tan grande que sienten por su perro, por temor a no ser comprendidas o a parecer exageradas. Pero ha llegado el momento de normalizar ese amor. En parte ocurre por lo que mencionaba antes: dar espacio a este vínculo, expresarlo y hablar de él muchas veces no es entendido por el entorno.

Por eso hay personas que se callan, que no lo manifiestan, igual que sucede con el dolor tras la pérdida, y ese silencio acaba enquistando el proceso. Yo soy partidaria de expresar lo que sentimos y de demostrarlo a quienes lo merecen. Estamos aquí viviendo una vida en la que las emociones forman parte de nosotros, y el amor, como decía Leonard Cohen, “no tiene cura, pero es la única cura para todos los males”.

Nevado en la playa, feliz y contento

Óscar: Totalmente. Y en ese silencio del que hablas… en tus sesiones y talleres, ¿qué es lo que más se repite en las personas que han perdido a su compañero de cuatro patas?

Rosario Peiró: La incomprensión del entorno es, sin duda, lo que más se repite. Muchas personas no pueden expresar el dolor que sienten por miedo a no ser comprendidas, a ser juzgadas o incluso a que se burlen del vínculo tan profundo que tenían con su compañero. Además, no hay rituales que ayuden a ello. También es muy habitual el abandono de amistades o familiares que se apartan durante el proceso de duelo. A esto se suma la pérdida de las rutinas compartidas: levantarse y no escucharlo, no verlo, no poder abrazarlo; el vacío físico de no tenerlo.

Esto es especialmente intenso en la fase más aguda del duelo, teniendo en cuenta que existen distintas fases que no son lineales y que cada persona vive de manera diferente. Por este motivo, cuando doy un taller o una sesión, mi objetivo es ofrecer un espacio de seguridad. He vivido este proceso en primera persona, por lo que sé lo que están atravesando. Acompaño como especialista en duelo animal y como persona que ha recorrido ese camino de forma profunda.

Óscar: Hay algo que nos machaca mucho: la sensación de que pudimos hacer más. ¿Qué le dirías a alguien que hoy está viviendo la culpa de no haber hecho “lo suficiente” por su perro?

Rosario Peiró: Le diría, en primer lugar, que la culpa es algo normal y natural, y que forma parte del proceso de duelo. Yo misma he vivido lo que llamo un auténtico “máster en la culpa” en mi propio duelo, y sé lo que se siente. La culpa se puede trabajar, aunque siempre va a depender de cada caso concreto. También le explicaría que la culpa está influida por muchos factores: las circunstancias de la muerte física, la forma de ser de la persona, el nivel de autoexigencia o perfeccionismo. En muchas ocasiones, esa culpa nos invita a mirar hacia dentro y a darnos cuenta de que conecta con experiencias de la infancia u otros momentos vitales. Por eso, un duelo lleva implícito un proceso de introspección personal muy profundo. Pero hay algo importante que necesitamos recordar: hicimos lo que pudimos en ese momento concreto, con la información que teníamos, con las circunstancias externas y con cómo estábamos emocionalmente.

A veces, cuando pasa el tiempo, aparece el pensamiento de “debería haber hecho más” o el “y si”, pero ese juicio nace desde un lugar distinto, cuando ya no estamos viviendo la presión, el estrés y el dolor de ver cómo nuestro ser querido se va apagando físicamente. Por eso, a la culpa hay que darle espacio, comprender que es una emoción natural y entender que, si aparece, forma parte del proceso de duelo. Con acompañamiento y respeto, también puede transformarse.

Óscar: Ellos nos conocen mejor que nosotros mismos. ¿Qué crees que los perros saben de nuestras emociones que nosotros mismos ignoramos?

Rosario Peiró: Creo que los perros son animales extremadamente sensibles a nuestro sentir, algunos más que otros, según mi experiencia. Nevado siempre fue muy sensitivo; percibía con claridad lo que me pasaba y me lo mostraba de una forma tan sutil que me ayudó a comprender que aquello que a él le afectaba tenía su origen en mí en muchas ocasiones. Eso también me ayudó a trabajar internamente procesos importantes que tenía pendientes, y a mejorar mi relación conmigo misma y con el mundo. Fue como un aviso constante, un “Rosario, aquí hay trabajo”.

Entendí sus señales porque la conexión con él ha sido, desde siempre, profundamente especial y maravillosa. Creo que los perros están aquí para enseñarnos, y que tenemos mucho que aprender de ellos: de su lenguaje, de cómo se expresan y de cómo sienten. Comprender que, si nosotros estamos mal, a ellos les afecta, y que cuando ellos están bien también nos regulan, es fundamental para cuidar mejor el vínculo. Solo tengo un “problema” con los perros y es que no viven tantos años como nosotros. Sin embargo, en el tiempo que comparten con nosotros son increíblemente sabios. Nos enseñan a amar, a estar presentes y a sentir de verdad.

Óscar: Totalmente de acuerdo. Para entender esa sabiduría, hay que saber mirar.

Rosario Peiró: Desde mi experiencia, si queremos cuidarlos mejor y comprenderlos más, es importante estudiar sus orígenes, su comportamiento, su lenguaje canino, lo que sienten y cómo se relacionan. Todo eso mejora la comunicación y nos permite entender esas señales sutiles que nos muestran constantemente.

Óscar: Me imagino que en tu consulta habrás visto de todo. ¿Has acompañado a alguien en un duelo complicado por su perro? ¿Recuerdas alguna historia que te marcara especialmente?

Rosario Peiró: Sí, he acompañado algunos duelos con mucho dolor y sufrimiento. Aun así, no suelo mencionar historias concretas por respeto a esos procesos y, por supuesto, por ética profesional, salvo cuando las propias personas me dan su permiso para hacerlo de manera totalmente anónima. Son vivencias muy personales y profundas que respeto en todo momento. Lo que sí puedo compartir es que he visto muchos casos, en líneas generales, marcados por un dolor muy intenso y por duelos acumulativos que no habían podido ser expresados ni trabajados debido a la presión social y al miedo a mostrar lo que sentían. En muchos de esos acompañamientos, el proceso ha sido sanador no solo para las personas, sino también para mí.

Ver cómo hablan de sus animales con tanto amor, cómo por fin se sienten comprendidas y pueden expresarse sin miedo ni juicio, es algo que me llena profundamente. Nunca imaginé que acabaría acompañando procesos tan delicados, pero sé que Nevado me ha guiado hasta aquí, a través de todo lo vivido. Si puedo aportar mi ayuda y mi experiencia para que esas personas integren a su animal desde el amor y transiten el duelo de la forma más consciente y respetuosa posible, siento que es algo profundamente sanador y bonito, incluso dentro de la dureza que tiene este proceso.

Óscar: Es un trabajo precioso. Volvamos al principio, al momento en que todo empieza. Cuando un perro llega a casa, también llegan emociones nuevas… ¿Cuál crees que es la primera lección emocional que un perro nos regala?

Rosario Peiró: Te voy a responder con el ejemplo de Nevado. Él fue maltratado, lo dejaron ciego y lo abandonaron una fría tarde de febrero de 2009 en una protectora. Causalmente, ya que no creo en las casualidades, yo estaba allí para acoger a otro perrito y, por distintas circunstancias, me pidieron que Nevado se viniera conmigo, dando solución también al otro caso. Nunca olvidaré su curiosidad, sus ganas de vivir, la forma en la que olisqueaba todo en la protectora. Yo pensaba: ¿cómo es posible que, con todo lo que había vivido, todavía confiara en el ser humano y tuviera interés por seguir viviendo? Era un cachorro, pero por su aspecto creíamos que era un perro anciano. En mi caso, esa primera lección emocional fue clara: a pesar de lo adverso de las circunstancias, sigue. Busca motivación, curiosidad y avanza, como hacen ellos al llegar a un nuevo hogar, incluso con miedo.

Nevado siempre me ha fascinado por ser un luchador, un superviviente, un ser maravilloso que, a pesar de todo lo vivido desde sus inicios y después con su enfermedad crónica, tuvo Crohn, y otros contratiempos, siempre estuvo ahí con una sonrisa, mirando hacia adelante. El nombre de nuestro blog Nevado siempre sonríe es el reflejo de lo que cuento, en honor a su forma de afrontar la vida. Los perros nos enseñan a no darle tanta importancia a muchas cosas, a seguir avanzando, a valorar los pequeños momentos y a invertir nuestro tiempo en quien realmente lo merece. Todo eso me lo ha enseñado Nevado desde el mismo instante en que apareció en mi vida.

Óscar: A veces fallamos por no saber «leerlos». ¿Qué error emocional cometen más los humanos con sus perros sin darse cuenta?

Rosario Peiró: Quiero pensar que, en la mayoría de los casos, no se trata de falta de amor, sino de desinformación o desconocimiento. Son errores que nacen de ahí y que, además, se pueden solucionar. Diría que el error emocional más habitual es no entender su lenguaje y no comprender sus necesidades emocionales y vitales porque no sabemos leer sus señales. Por ejemplo, un bostezo, una agitación excesiva o determinadas conductas nos están diciendo cosas, pero muchas veces no las entendemos y a veces se castigan cuando realmente ellos están comunicándose con nosotros. Los perros son una especie diferente, con un lenguaje propio, y si queremos comprenderlos mejor, pasearlos de forma adecuada, saber cuándo no están bien y cubrir plenamente sus necesidades, conocerlos es algo indispensable. Esto es algo que yo misma viví con Nevado.

Me formé en educación canina, fisioterapia, como auxiliar veterinaria y en terapias naturales, y fue entonces cuando pude ver errores que había cometido por falta de información, nunca de forma intencionada, sino simplemente por no saber. Ese aprendizaje también me llevó a plasmarlo en nuestro blog Nevado Siempre Sonríe desde hace 12 años, compartimos información divulgativa y educativa gratuita sobre bienestar emocional animal y humano, porque ambos van profundamente unidos. Por eso, siempre animo, en la medida de lo posible, a conocer la raza o el origen de cada animal, su lenguaje canino, cómo se expresa y cuáles son sus necesidades. Todo eso nos permite evitar errores sencillos y mejorar enormemente la calidad de vida compartida. Por supuesto, dedicarles tiempo de calidad es algo imprescindible para potenciar un vínculo seguro.

Óscar: Qué palabra tan potente: vínculo. Para ti, Rosario, ¿qué significa realmente “vínculo”? ¿Cómo se construye un vínculo emocional sano entre persona y perro?

Rosario Peiró: Para mí, vínculo significa unión, tiempo compartido, experiencias, emociones y amor. Cuando hablamos de vínculo seguro, que es el que yo he tenido con Nevado desde siempre y que no había experimentado antes en mi vida, hablamos de una relación en la que hay bienestar, confianza y seguridad. Existe una regulación emocional equilibrada, y los seres que comparten ese vínculo se sienten validados y aceptados. Es una relación sana. Para construir un vínculo emocional sano, un apego seguro entre una persona y un perro, es prioritario ser empáticos y comprender que no somos más que ellos. Es fundamental respetar su proceso de adaptación: pueden venir de situaciones de abandono, ser cachorros separados de su madre, haber sufrido maltrato… Hay muchas realidades distintas, y para que puedan confiar en nosotros ese vínculo debe construirse desde la calma. El tiempo de calidad es clave: actividades compartidas, paseos, masajes, rituales conjuntos.

Es esencial comprender su lenguaje canino, saber qué necesitan y entender que estamos en igualdad de condiciones. Nosotros podemos sentir miedo, no saber si lo estamos haciendo bien o si seremos “buenos papis caninos” y ese miedo es natural. Ellos también lo sienten al llegar. Por eso es importante quitarnos presión y preguntarnos: ¿qué es lo bueno que yo querría para mí? Y ofrecérselo a él: un lugar cómodo para dormir, comida de calidad, tiempo, presencia y dedicación. El amor que se recibe desde ahí se multiplica, y no falla. Yo lo he visto desde niña. Colaboro con el bienestar animal desde los 9 años, cuando vendía figuritas para ayudar a animales en asociaciones. He sido casa de acogida, he rescatado animales, he adoptado… Nevado es el amor de mi vida y, con toda mi experiencia vital y lo que conozco sobre los perros, puedo decir con seguridad que un vínculo sano es un compendio de todo esto que comparto.

Óscar: Si pudieras resumir en una frase lo que te enseñó tu perro sobre la vida… ¿cuál sería?

Rosario Peiró: Es muy difícil resumirlo todo en una sola frase, pero diría: que el motor de tu vida sea el amor; compártelo con quien lo merece, cuídate para dar ese amor desde el alma y aprovecha el tiempo, que es limitado, para hacer lo que tu alma te guíe, aquello en lo que realmente crees.

Óscar: Rosario, ya acabamos. ¿Quieres añadir algo que consideres importante?

Rosario Peiró: Sí, me gustaría dar las gracias por este espacio para poder hablar de un tema tan importante como es el duelo animal y por permitirme compartir nuestra historia. Además, como no creo en las casualidades sino en la causalidad, este mes es muy especial para Nevado y para mí: es el mes de su cumpleaños que siempre lo hemos celebrado coincidiendo con su llegada. Un mes que sigo celebrando con dolor, porque físicamente no está, pero también con muchísimo amor por todo lo vivido y por las enseñanzas que sigue dándome. Este mes, además, se cumplen 12 años de nuestro blog Nevado Siempre Sonríe. Para mí es un motivo muy bonito de celebración y de homenaje a Nevado, porque, sin yo saberlo entonces, su legado empezó justo el día en que apareció en mi vida.

Me gustaría aprovechar para dar las gracias a todas las personas que nos han acompañado durante estos años y que lo siguen haciendo, y animar a quienes aún no conocen su historia a descubrirla. En el blog y nuestras redes sociales compartimos información y herramientas sobre bienestar emocional humano y animal. También he creado, en honor a Nevado, la Asociación Española de Comunicación y Psicología (AECYP), donde él es la esencia, la motivación y el impulso que nos anima a seguir enfocados en potenciar el bienestar emocional, tanto humano como animal.

Hay que tener en cuenta la cantidad de abandonos que hay diariamente en España y en el mundo y la educación es clave para intentar aportar nuestro granito de arena en este tema. Nevado es el motor de mi vida. Sé que físicamente no está, pero me acompaña su esencia y su alma, y eso es lo que me anima a seguir cada día. Que niños y adultos puedan aprender de su amor y de sus enseñanzas, como él me enseñó a mí, me parece algo profundamente hermoso. Si podemos hacer que el mundo sonría un poquito más y sea un poco más feliz gracias a Nevado y a su legado, todo habrá tenido sentido.

¿Cómo encontrar a Rosario por Redes sociales?

Retrato de Óscar Gutiérrez de Toro, experto en adiestramiento, educación y nutrición canina, sonriendo dentro de un vehículo. Es el autor del libro "Thor, huella de Felicidad".

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